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Amigo Avelino

publicado a la‎(s)‎ 15 nov. 2013 1:59 por Gam Tepeyac

Han pasado seis meses y por fin me siento con fuerzas de escribir esta crónica que considero un homenaje : Avelino.

Todo el año deseando volver a Mozambique, el proyecto “Merendar fruta 3 días por semana” había cumplido sus expectativas y Avelino su promotor estaba contento

Para él era un año especial , era la primera vez que iba a estar solo en el Orfanato de S. Roque, y tenía la seguridad que los  recuerdos del año anterior que estuvo con Carmen, antes de fallecer esta, harían difícil algunos momentos pero su ilusión era enorme.

Días antes de partir tuvimos asamblea extraordinaria para reestructurar  la junta directiva y Avelino fue nombrado vicepresidente.

Viajamos juntos y el día 11 de mayo llegamos a Maputo, el día13 fuimos a S. Roque yo estaría solo esa semana allí. Los tejados de los dormitorios de los niños estaban en mal estado y había que repararlos .Inmediatamente Avelino con Miniosse, que es el joven que ayuda en los trabajos, de manutención además del conductor del orfanato, fueron a Boane para comprar el material necesario, vigas de madera, cemento, chapas, etc. y comenzaron la reparación del dormitorio de los niños que era el que estaba en peor estado. Cada mañana subían al tejado, y a media mañana cuando el calor arreciaba, bajaban para un pequeño descanso, tomábamos una cerveza a medias, un puñadito de anacardos y otra vez a trabajar hasta la hora de comer, mientras, yo cosía una  lona a la valla del frente de la casa de los cooperantes y miraba de vez en cuando para recordarle que tuviesen cuidado- Avelino que tu no eres joven como Miniosse y no tienes la misma agilidad- No te preocupes que tengo cuidado-

El sábado me llevó a Maputo, hicimos las compras de artesanía para el mercadillo solidario y nos despedimos. Cada noche le llamaba, estar solo en S. Roque en medio del campo cuando es de noche a las seis de la tarde, sin TV ni nadie con quien hablar, es duro, las hermanas hacen lo posible por mejorar la vida de los voluntarios y no dejaron a Avelino comer solo ni un solo día. – Estoy bien, ya hemos acabado el dormitorio de los niños y mañana empezamos con el de las niñas-

 A la mañana siguiente fui con las Hnas Pilarinas a visitar al Sr Arzobispo D. Francisco Chimoio, que es el responsable del orfanato, estábamos hablando del trabajo de nuestros voluntarios allí, concretamente de lo que estaba haciendo Avelino y en ese momento recibo una llamada de la Hna  Glaucea diciendo que Avelino había caído del tejado y estaba inconsciente sangrando por la cabeza, le digo que le lleve al “hospital” de Bella Vista, lo escribo entre comillas porque era consciente de los medios que allí tienen. Mi angustia y preocupación, no puedo describirla. Llamé a una de las médicos que hemos formado aquí para ver si podían mandar una ambulancia, me dice que mejor lo traigamos nosotras. Decidimos ir, había que cruzar la bahía en ferry y después 40 Km por una carretera infame, cuando estamos a la cola para entrar al ferry recibo la fatal llamada, Avelino había fallecido, y había que recogerlo antes de las 18h eran las 11,30. Mi mente se quedó en blanco, no conseguía reaccionar ni sabía por donde empezar. La casualidad hizo que  pasase por aquel lugar Sergio, un piloto portugués de la TAP, que colabora, en su tiempo libre entre vuelos, como voluntario, al verme llorando hablando por el móvil paró y me dijo –A la embajada-

En la embajada todo fueron ayudas, llamadas para conseguir los teléfonos de los hijos de Avelino, comunicarles la desgracia, iniciar las gestiones para la repatriación, buscar funeraria internacional, ir a recoger el cadáver, lo que yo sentí no puedo describirlo, por una parte una gran fuerza para solventar los problemas y una desolación e incredulidad de que eso hubiese ocurrido. El apoyo de todos ha sido algo que no se puede expresar con palabras, que me ha mantenido serena y con fuerza hasta el regreso.

Antes de volver el funeral en la parroquia del Rosario, sorprendió por la cantidad de asistentes, tanto de congregaciones religiosas como amigos. Nos quieren, aprecian nuestro trabajo, valoran nuestro esfuerzo en el que a veces se entrega hasta la vida, como Avelino.

 Volver pensando que quince días antes íbamos sentados juntos y ahora volvía con las cenizas de mi gran amigo en una cajita es algo que me hace estremecer.

Pensar porque ocurren estas cosas, lamentarse, no sirve de nada, no hay consuelo, solo queda la esperanza, hay que vivir el momento presente con ilusión y ganas de ayudar a los demás como lo hizo Avelino. Murió haciéndolo.

Este pequeño poema de un autor mozambiqueño que leí en su funeral creo expresa muy bien este sentir.

 

                                     Situación

Nuestro es el tiempo                                       nuestra es la libertad                 

que vivimos,                                                    que escogemos,

nuestras  son las cosas                                   nuestros son los sueños

que nos rodean                                               que inventamos

¡Vivámoslas!                                                   ¡Realicémoslos!

 

El vivió y realizó su sueño: Ayudar al Orfanato de S. Roque

                                                                                                                            Marisa Manrique

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