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MI EXPERIENCIA EN ÁFRICA

publicado a la‎(s)‎ 14 dic. 2009 0:16 por Gam Tepeyac
              
Conocí la existencia de GAM TEPEYAC a través de mi buena amiga Marisa Manrique, allá por el año 1998.

Mi colaboración comenzó siendo económica y, de una manera muy puntual, colaboraba en algún evento más o menos extraordinario.

Siempre he sentido una admiración especial por las personas que dedicaban su tiempo libre a los colectivos más necesitados en España y fuera de ella.

Estaba convencido que caminaban un paso por delante del resto de los ciudadanos. Y ese fue mi objetivo. Tratar de ponerme a su altura, cosa harto difícil, para intentar caminar junto a ellos.

           Son tantas las personas que necesitan ayuda que tenemos que caminar todos juntos, sin exclusión. Cada uno en función de sus posibilidades.

Mi oportunidad llegó en el año 2007, siempre de la mano de la Dra. Manrique que me organizó mi primer viaje a Mozambique con mi amigo Moisés y su apoyo inestimable.

Estuve un mes en San Roque, un orfanato situado al sur del País en el distrito de Matutuine y muy cerca de la frontera con Sudáfrica.

Mi experiencia fue sencillamente extraordinaria. No es fácil explicar con palabras lo que sientes cuando analizas una por una todas las vivencias disfrutadas durante un mes con estos niños. Sólo puedo decir que, cuando vuelves, valoras las cosas de una manera distinta, te sientes más útil, sabes que te quieren porque no desean que te vengas y cuando lo haces, te piden que vuelvas pronto.

Los mayores te dan lo que no tienen y te tratan como a un ser superior, cosa que a mi no me gusta en absoluto y, me esfuerzo por explicárselo, pero ellos son así. Te dicen: “Ven. Vive y sufre con nosotros. Después, ayúdanos”.

Una cosa tengo muy clara. Recibimos infinitamente más de lo que aportamos y no me refiero a lo material...

En el año 2008 volví. En este caso dos meses. Un mes en San Roque y el otro en Nampula, al norte del País, en el Monasterio Siervas de María.

Si hay una segunda vez, cambia de significado la frase: “quiero vivir una experiencia”. Tienen que existir otras motivaciones personales mucho más profundas. Decía un Misionero; “Ánimo, no temer nada. África entra en el corazón suavemente, sin traumas”.

Es una realidad. África te engancha. Este año 2009 volveré de nuevo.

Avelino Pascual

 Junio 2009

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